La Iniciativa de la Sociedad Civil para el Ambiente (ISCA), coalición integrada por una decena de organizaciones cívicas, ambientalistas, de Derechos Humanos y de desarrollo comunitario, advierte nuevamente a la ciudadanía el grave riesgo que representa el tránsito de carga radiactiva por Panamá, y urge a que la Asamblea Legislativa apruebe el Proyecto de Ley 58 que busca prohibir dicho tránsito por todo el territorio nacional y la zona económica exclusiva de la República. El combustible nuclear irradiado (INF), el plutonio (Pu) y el combustible nuclear con contenido de plutonio (MOX), procedentes de Japón, Francia y el Reino Unido, así como cualesquiera otros desechos derivados de la producción de energía nuclear, son los materiales más radiactivos y radiotóxicos que se transportan hoy en día. A principios de este año, tan solo uno de esos barcos pasó por el Cabo de Hornos, que comparten Chile y Argentina, con una carga radiactiva igual a la cantidad liberada en el accidente nuclear de Chernobyl, pero la marina de ambos países impidió que dicho barco ingresara a su zona económica exclusiva. La liberación al aire o al mar de tan sólo una pequeña fracción de estos materiales podría causar un desastre ambiental y de salud pública mundial sin precedentes, atentando contra la propia continuidad y existencia de la República de Panamá, ya que el mismo podría ocurrir en el mar territorial (12 millas náuticas), en la zona económica exclusiva (200 millas náuticas) o incluso en las aguas interiores ubicadas en la zona de tránsito, que es justamente donde se encuentran las principales ciudades y más de la mitad de la población del país. Un accidente nuclear en Panamá provocaría la muerte y enfermedad por radiación de gran cantidad de residentes del área metropolitana, la contaminación de alimentos y fuentes de agua, la pérdida de especies de flora y fauna, y la imposibilidad de habitar o utilizar las áreas contaminadas para fines productivos, lo que constituiría un golpe mortal para el país. La sola presencia de estos tránsitos amenaza nuestra industria turística, en momentos que el gobierno se encuentra desarrollando planes tendientes a incentivarla. El riesgo de estos embarques es tan grande que está excluido de todas las pólizas de seguro de transporte marítimo e incendio. Además, como las indemnizaciones por daños y perjuicios podrían ascender a sumas exorbitantes, ni siquiera las compañías de producción o transporte de estos materiales estarían en posibilidad de asumir compensaciones multimillonarias. Por si fuera poco, Panamá no es signataria de ninguno de los convenios internacionales que regulan la responsabilidad civil por este tipo de daños. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar reconoce la potestad soberana de los Estados sobre su mar territorial, y la República de Panamá ejerce su soberanía sobre todo su territorio desde el 31 de diciembre de 1999. Por tanto, resulta irresponsable reducir las implicaciones de tan delicado tema al canal, esto es, a las aguas interiores de la zona de tránsito, que se extienden únicamente a 3 millas náuticas de dicha zona en cada océano. Además, el propósito del Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y Operación del Canal de Panamá es lograr que, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, éste permanezca seguro y abierto para el tránsito pacífico de las naves de todas las naciones en términos de entera igualdad, para que el canal y consecuentemente el istmo de Panamá no sea objetivo de represalias en ningún conflicto bélico entre otras naciones del mundo. Por tanto, utilizar la neutralidad del canal como apología de un peligro semejante equivale a desvirtuar la letra y el espíritu de dicho tratado. Es nuestro deber ciudadano exigir a los Honorables Legisladores que cumplan con el Artículo 17 de la Constitución, el cual establece que las autoridades de la República están instituidas para proteger la vida, honra y bienes de los asociados. Aún estamos a tiempo para detener la amenaza de una vez por todas. ¡SÍ AL PROYECTO DE LEY 58! ¡NO AL TRÁNSITO DE MATERIALES ALTAMENTE RADIACTIVOS Y RADIOTÓXICOS POR PANAMÁ!
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